Altamira en sus axilas

Screwed up is how she needs to be
with no clue of reality…
I want a girl that does cocaine
-KURT COBAIN-

 

Es mejor pegarse un ménage á trois con “la hija del coronel muñeca” y la “manuela” –entiéndase masturbación pura y dura, con izquierda y  derecha, una y otra vez, hasta que se te caiga el pene- antes que desear a una amiga. Pero aquí estoy. Tomando las cervezas que Ella compra, pues hace horas que me quedé sin dinero y mi amiga auspicia todos los vicios que yo no puedo.

Antes de que se quedara inconsciente, me dejó bien en claro que sólo somos amigos, pues yo no soy su tipo, ya que para su gusto, me sobran 20 puntos de coeficiente intelectual, pero me faltan 20 centímetros de estatura. Estoy acostumbrado a que las chicas me digan “nerd enano” y normalmente eso resulta ofensivo, pero la forma en que Ella lo dijo me cachondeó aún más.

Ella despierta de su borrachera. Mi mano está olfateando los vellitos de su cuello, pero Ella no la retira. No parece darse cuenta que uñas, falanges, falanginas y falangetas se me disuelven cada vez que la toco, y que esta noche caí en un pantano de piel del que no deseo salir jamás. Quiero convertir sus axilas en Mi Cueva de Altamira para dibujarle los animales que todavía no hemos visto, pero que cazaré para que ella los cocine con sus lagañas.

No se da cuenta, y en vez de un beso, me da un billete para que consiga cocaína. Vuelve a quedarse dormida y aunque sólo me quiere como amigo, corro como un gliptodonte alucinado en busca del pusher. Consigo la droga y vuelvo a correr. Cuando llego al bar, me doy cuenta que durante mi travesía perdí la merca. Ella me mira decepcionada ¡me siento más ridículo que un eyaculador precoz!. Me la saco como torero y llamo al celular del traficante para ofrecerle mi reloj a cambio de otro sobrecito de perica, después de todo, los cavernícolas no tenemos horario y el reloj siempre me ha estorbado. Consigo la piedad del pusher y concretamos el trueque. Regreso triunfal al bar, hacia Ella. Todavía siento ganas de clavarle un beso, pero entre la carrerita y su no debemos arruinar la amistad, me quede sin piernas y todos sabemos que un beso necesita extremidades para existir.

Se acabó la noche y trepamos  en un bisonte amarillo de esos que se llaman “taxi” y cobran cinco dólares por dejarle en su casa y luego a mí en la licorería. Ella paga a la bestia, pues yo soy un Cro magñon ebrio y desempleado.

8 Respuestas a “Altamira en sus axilas

  1. porque la cueva está en el sobaco y no en venus? creo que tienen el mismo hábitat…. ah! es lo de la amistad. Muchos dicen que lo peor que te puede decir una mujer es: te quiero,… como amigo. Quizá tienen razón…

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  2. Me encanta ese candor con que te desnudas, ese temblor que sueña y pierde el ánimo y el ritmo de escritura al mismo tiempo que sus piernas se debilitan. Ese celo dolido y alucinante del nerd enano. Te he dado un beso, amigo, en el ombligo.

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