El encebollado mortal de Lemming

Desde su más tierna infancia, Sören Lemming sintió que llevar como apellido el nombre de un roedor miomorfo suicida era un salvoconducto divino para frecuentar los precipicios más boreales que haya conocido alma alguna.

Nacido  el 19 de agosto de 1982 en el puerto de Malmö, Suecia, el difunto Lemming se constituyó en el ícono porno-pop de toda la juventud escandinava. Entre sus hazañas constan: incendiar el hogar materno mientras jugaba a Los Emperadores Romanos (Sören asumió toga y corona de Nerón); ser expulsado de dos facultades de la Universidad Central de Malmö, la de Psicología, acusado de vender marihuana al cuerpo docente (lo cual es una vil calumnia, puesto que el joven Lemming la regalaba), y de Medicina (el Consejo Académico consideró que sus técnicas de disección en cadáveres humanos eran “poco científicas y moralmente cuestionables”). Su filantropía espiritual lo llevó a organizar un freak show benéfico donde se subastaron los favores sexuales de chicas mutiladas (por el mismo Lemming) y a donar toda su porno-teca para colaborar con la educación sentimental de los mongolitos locales. Pero sus actos piadosos fueron malinterpretados por el sistema judicial sueco y nuestro héroe fue condenado al cadalso.

Afortunadamente para la narrativa contemporánea, cuando Interpol emitió la orden de captura en su contra, Lemming estaba navegando una góndola por el Mar de Aral, ofreciendo un happening poético (con violación y paliza incluidas) a su única fan: una aprendiz de meretriz cuyo nombre no podemos mencionar en el presente texto (amenazó con demandar al editor de este libelo si llegamos a difundir su identidad).

Para escapar de las pezuñas de la justicia, Lemming se teletransportó a un país de simios llamado Ecuador y consiguió trabajo en una lúgubre pescadería. Durante oprobiosas noches en las que intentaba arrancar el hedor a concha de bagre que mancillaba la bella geometría de sus manos y para mitigar tanto dolor provocado por la censura y persecución con la que pequeños mortales cauterizaron su vida, Lemming empezó a escribir. De esta aciaga época surgen las novelas Chupa mi nuca de avestruz, Troncha vaga e Ingiere mi lechecita santa de mamut andino, trilogía épica solo comparable con Star Wars o con La crucifixión rosada, de Lucas y Miller, respectivamente.

La prematura muerte del fastuoso Sören Lemming acaecida por un coma séptico inducido por su adicción al encebollado de coprolitos de trilobite en mal estado, ha privado a las letras universales de uno de sus mayores exponentes. En la actualidad, El Ministerio de Cultura del planeta Yuggoth y Chisguete Baboso Editores están preparando una antología de la obra del autor sueco, en una edición de lujo con filo de oro y pasta de lomo de cuero de jabancho (jabalí + ballena + chancho) que será presentada a la chusma el 19 de mayo del 2011.

4 Respuestas a “El encebollado mortal de Lemming

    • Gracias por sus comentarios..en respuesta a la pregunta de Xavier, si, tengo publicado un poemario que se llama LOS GANADORES Y YO, que salió en el 2006, y para la segunda semana de mayo de este año, sale al mercado mi segundo libro, MISS O’GINIA…aparte de eso , tengo varias publicaciones sueltas en revistas y antologías dentro y fuera del país…

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