El rock pop británico más allá de The Bealtles (CartóNPiedra, 27/04/2014)

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por Fernando Escobar Páez

 

El otro día pillé a mi hija escuchando a Kylie Minogue. Todavía no me he recuperado del shock. La mandé a su cuarto y le dije: “pequeña, no salgas de ahí hasta que hayas escuchado The White Album al menos tres veces, necesitas desintoxicarte.”

NOEL GALLAGHER (Oasis)

 

 

Si bien el origen del rock and roll tal como lo conocemos suele fijarse en los Estados Unidos, quienes mejor entendieron este géneros siempre han sido los británicos. La mayoría de las bandas icónicas de todas las derivaciones del rock tienen su origen en la fría Albion, solo por citar algunos de los nombre más relevantes Queen, The Rolling Stones, Led Zeppelin, Black Sabbath, Sex Pistols, Pink Floyd, The Who, Iron Maiden, Deep Purple, U2, todas ellas agrupaciones fundacionales y que han marcado a la cultura popular de occidente, pero opacadas por el gran nombre propio de la música del siglo XX: The Beatles, de quienes todos los grupos antes nombrados son tributarios en mayor o menor medida.

Pero más allá de The Beatles y de las bandas masivas, el rock pop británico ha engendrado varios fenómenos musicales que por su excesivo color local tuvieron que  extinguirse para convertirse en objetos de culto en este lado del charco, cada vez más pequeño gracias a las nuevas tecnologías de la información. Este es un breve repaso –inevitablemente incompleto y sesgado[1]- de algunas de estas bandas, con la intención de dilucidar el porqué el rock pop británico es tan distinto al de los otros países de habla inglesa.

A grandes rasgos, podemos diferenciar cinco momentos claves dentro del rock pop británico:

 

 

El primero lo encontramos en la denominada “invasión británica” de mediados de los sesenta, cuando aupados por la beatlemanía, bandas como The Kinks, The Dave Clark Five y The Animals conquistaron el mercado norteamericano. Con un sonido influenciado en el rhythm & blues y una base rock and roll, estas bandas crearon melodías pegajosas y sencillas, pero lejos de ser unos meros sosías de The Beatles[2], tenían un sonido propio, del cual luego se alimentarían las garage band que surgían por todo el territorio estadounidense. Al lado más salvaje de esta invasión pertenecieron The Rolling Stones, The Yardbirds y The Who, más apegados al blues duro, los excesos y a emplear riffs de guitarra que sus compañeros de generación. Con el avance del folk, la estética surf y de la psicodelia, las bandas británicas perdieron espacio incluso dentro de su propio país. Había nacido el movimiento hippie y el epicentro musical se trasladó de Londres a California, para luego –gracias al punk- regresar a Londres.

 

 

Justamente el punk posibilitó la reinvención del pop británico a fines de los 70’s, cuando The Jam y The Buzzcocks, bandas muy influenciadas por “The Fab Four”[3] y por el glam de David Bowie y T-Rex, suavizaron la estética y el discurso punk, volviéndolo digerible para los grandes medios de comunicación y alcanzando gran popularidad. Contemporáneos pero más oscuros son los post punk Joy Division, quienes tras la muerte de su cantante Ian Curtis evolucionarían en los electrónicos New Order, así como los góticos Siouxsie and the Banshees, Bauhaus y The Cure. Cruzando el Mar de Irlanda, Paul David Hewson y David Howell pasaron a llamarse Bono Box y The Edge, para estar más acordes con el nombre de avión espía que habían escogido para su banda: U2. Relevantes también fueron The Police, quienes introdujeron fusiones reggae en el imaginario pop.

 

Pondremos la música alta, le daremos caña y quedaremos guapos.

MORRISSEY (The Smiths)

 

Los 80’s empezaron con los vacuos Blitz Kids y su pop de sintetizador, de esa movida solo Duran Duran ha conseguido salvarse del olvido. Aparece el new wave electrónico con Depeche Mode, The Pet Shop Boys y Erasure, pero sin lugar a dudas la banda que marcó a la década fueron The Smiths. Ni siquiera el mismo Sid Vicius de los Sex Pistols se metió en tantos problemas por sus declaraciones como el abstemio pero virulento Morrissey, quien supo inyectarle poesía al pop[4] y ser el único artista capaz de plantarle cara a la temible Margaret Thatcher. Tras la disolución de The Smiths en 1987, la posta fue recogida por los grupos “Madchester”[5] como The Stone Roses, The Happy Mondays y The Charlatans UK. Estas bandas incorporaron el dance y la psicodelia al pop tradicionalmente oscuro del norte de Inglaterra.

 

Eso no es lo que firmas cuando te conviertes en rock star. Conocer a primeros ministros no es a lo que aspiras. Estás en esto para parecer enrollado, tener un buen corte de pelo y escribir buena música [risas]. Estás para emborracharte, no para tratar de llevar un país[6].

DAMON ALBARN (Blur)

 

Los 90’s traen una nueva crisis al rock pop británico: todos los reflectores pasaron a Seattle y su atormentado grunge, demasiado estridente para el paladar europeo. Como reacción, nace el britpop, movimiento que inicialmente reivindicaba el orgullo de ser un hombre normal sin mayores preocupaciones que no sea la de ligar… con el tiempo y las drogas que sus  principales exponentes consumieron en cantidades industriales, el britpop cambió para volverse más reflexivo y crítico contra la sociedad. Sus principales exponentes fueron los norteños de clase baja Oasis, para muchos los legítimos herederos de The Beatles; y los sureños –también de clase baja-  Blur, más cercanos a The Kinks en un inicio. Ambas bandas fueron enfrentadas por los tabloides sensacionalistas, ansiosos de una pelea titánica por la corona del britpop, pero salvo incidentes esporádicos, esta pelea jamás fue tal. También destacan los oscuros Suede, la música sexy para perdedores del gafotas Jarvis Cocker con Pulp, los experimentales The Verve, y Elastica de Justine Frischmann, la única mujer que lidero una banda de este movimiento. Capítulo aparte merecerían los inclasificables Radiohead, quienes en sus dos primeros discos coquetearon con el britpop, para luego convertirse en una banda conceptual a lo Pink Floyd pero desde lo electrónico.

 

 

Ya en el presente milenio, Coldplay –para muchos una mala copia de Radiohead-, los andróginos Placebo y los cuasi punks The Libertines se consolidaron como las bandas británicas de mayor raigambre popular, pero los carteles de los grandes festivales siguen siendo encabezados por las grandes bandas noventeras, las cuales –con la salvedad de los incansables Radiohead- ya no sacan discos nuevos y solo se reúnen para lucrativas giras. Otra banda a tomar en cuenta son The Artic Monkeys, que sin un sello discográfico y gracias a un video subido en internet por sus fans, se convirtieron en el mayor fenómeno musical de fines de la década pasada.

El rock pop británico siempre ha contado con los mejores letristas, conciencia social, pero sobre todo, algo que hace tiempo perdió la prefabricada industria musical estadounidense y magníficamente expresada por Damon Albarn de Blur: “no se ha muerto la idea de que cuatro gandules puedan formar una banda en el colegio y convertirse en mundialmente famosos”… después de todo, así empezar The Beatles, y aunque los cuatro de Liverpool son irrepetibles, todos ansiamos que en la próxima gran explosión de bandas británicas aparezca alguna que les haga un poco de calor.

 

http://www.telegrafo.com.ec/cultura/carton-piedra/item/el-rock-pop-britanico-mas-alla-de-the-beatles.html

 

[1] Por motivos de espacio y dada la bastedad del tema, me centraré exclusivamente en la vertiente rock pop más cercana a la herencia beatlera, dejando para otra ocasión la historia de fenómenos intrínsicamente británicos como el post punk, el shoegazing y el trip hop.

[2]A diferencia de The Monkees, agrupación creada para un programa de televisión estadounidense, la cual copiaba la estética y el sonido de The Beatles. Con el tiempo sus integrantes llegaron a tocar sus propios instrumentos y se convirtieron en grandes compositores, pero su origen prefabricado nunca dejo de estigmatizarlos ante los ojos de la crítica.

[3]Apodo de The Beatles.

[4]Autoproclamado como discípulo de Oscar Wilde, el único cantante de su generación que podría rivalizar con Morrissey como letrista es Robert Smith, quien de su parte es incondicional admirador de Charles Baudelaire.

[5]Juego de palabras entre “mad”, cuya traducción sería loco; y Manchester, ciudad de la que eran originarios los grupos de esta movida.

[6]Como artista es importante ser un outsider, entrevista a Damon Albarn por Pablo Guimón, Diario El País, España, 13 de abril del 2014.

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