La Raza de Caín también juega al fútbol (del libro OPIO: FÚTBOL PARA LEER)

por Fernando Escobar Páez

Eric Cantona y su patada voladora a un hincha del Crystal Palace.

Eric Cantona y su patada voladora a un hincha del Crystal Palace. 

Yo soy el castigo de Dios. Si no hubieras cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti.

GENGHIS KHAN citado por MARIO BALOTELLI[1]

En la actualidad los grandes futbolistas suelen ser políticamente correctos hasta el aburrimiento: media selección brasileña está conformada por “Atletas de Cristo”, la única adicción que se le conoce a Messi es jugar a ser él mismo desde su Play Station, los dos Ronaldos lloran cada vez que les presentan un niño con cáncer, y David Beckham es contertulio de la decadente realeza británica. Pero por cada angelical deportista existe un demiurgo salido del potrero que, a base de gambetas y goles imposibles, tumba los pedestales de mármol donde los bien pensantes que nunca han pateado un balón redactan las leyes del fútbol. Tienen los vicios del gnóstico y la violencia del paria, pertenecen a una cofradía donde no entra ni Maradona, pues Diego sabe vender muy bien su rebeldía y poco le importa si quien la compra es Carlos Ménem, Nicolás Maduro o un jeque árabe.

Este es el lugar de verdaderos antihéroes como Paul Gascoine, ebrio y obeso, llorando en la estación del tren; de Mario Balotelli incendiando su propia casa, mientras Eric Cantona arenga a sus compañeros del Manchester United con frases de Nietzsche. Aquí no provocan vergüenza la ceja auto mutilada del ‘Cóndor’ Rojas en el Maracaná ni la deformidad de Mané Garrincha,  el uruguayo Jorge García no tiene que regresar al manicomio tras asesinar a su padre y Carlos el ‘Bacán’ Delgado es feliz recorriendo Esmeraldas con su tarro de cemento de contacto.

Paul Gascoine, considerado el mejor futbolista inglés de los 90's.

Paul Gascoine, considerado el mejor futbolista inglés de los 90’s.

Todos ellos, al igual que Rimbaud, sentaron a la belleza en sus rodillas y la despreciaron, pero su derrota es menos denigrante que victorias como las del lambón Pelé, quien vende desde pizzas hasta diamantes para sus patronos de la FIFA. No basta con dárselas de gamberro y vivir en los paraísos artificiales[2] para formar parte de este selecto club, la frivolidad de George Best[3] carece de incidencia crítica sobre el sistema y por ello nunca fue admitido. El verdadero cainita está poseído por un ansia renovadora, la cual parte del individuo para abarcar al conjunto de la sociedad. Caín no solo es un inconforme perpetuo, es un guerrero que escupe al poderoso sin medir las consecuencias, tal como lo hicieron el judío austriaco Matthias Sindelar y el chileno Carlos ‘El Loco’ Caszely, quienes le negaron el saludo a Hitler y a Pinochet respectivamente. Las represalias fueron terribles: Sindelar fue llevado a la indigencia y al suicidio por el Tercer Reich, mientras que la madre de Caszely fue secuestrada y torturada para aleccionar a ‘El Loco’.

Cuando se vive en una sociedad devastada, el orgullo de ser un hijo de Caín y marchar hacia una muerte segura se transmite por contagio, tal como sucedió con los jugadores del FC Start de Kiev, un equipo de ‘panaderos’[4] mal alimentados que aplastó en reiteradas ocasiones a los poderosos cuadros hitlerianos. En su partido contra el equipo de la Waffen SS, los ucranianos ganaban 5 a 3, y en el gesto de superioridad moral más cainita de la historia deportiva, el delantero Klimenko gambeteó a todos los alemanes, y una vez solo frente al arco desguarnecido, prefirió humillar a sus rivales y emprender la media vuelta con el balón hacia el centro del campo. Lo hizo a sabiendas de que a la salida del estadio a él y a sus compañeros les esperaba un pelotón de fusilamiento, pero ganar aunque les cueste la vida fue el pacto al que los panaderos llegaron en el camerino durante el entretiempo.

El mítico FC Start de Kiev.

El mítico FC Start de Kiev.

Apreciemos sin vértigo, la extensión de mi inocencia.

ARTHUR RIMBAUD

Eduard Anatolyevich Streltsov,

Eduard Anatolyevich Streltsov, “El Pelé Blanco”.

No todos sus portadores eligieron llevar La Marca de Caín, tal fue el caso de Eduard Anatolyevich Streltsov, conocido como el ‘Pelé Blanco’ y llamado a ser la gran figura del Mundial de Suecia 1958, al que no pudo asistir por estar confinado en un gulag, a donde fue a parar tras negarse a contraer nupcias con la poco agraciada hija de una integrante del Politburó[5]. El Streltsov que regresó del gulag era distinto del que se fue, no solo perdió los mejores años de su carrera, sino también el gusto por la vida social y su salud. Sin embargo, enfermo y callado, supo regresar a las canchas y conseguir varios campeonatos con su equipo de toda la vida, el FC Torpedo de Moscú,  pese a que la KGB y el Ejército Rojo lo amenazaron con una nueva deportación si no fichaba por sus cuadros. Su historia tiene cierto paralelismo con la de Arthur Rimbaud, con quien comparte una juventud brillante y alocada, su posterior exilio y un amargo voto de silencio, pero mientras el poeta aplacó a sus fantasmas traficando con esclavos, el delantero ruso lo hizo marcando más goles.

¿Perdimos? Mala suerte y peor para el fútbol.

No jugamos para ganar, sino para que nos recuerden.

SÓCRATES

El grandioso Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza aprovechó su fama para acelerar la caída de la dictadura que gobernó Brasil durante 20 años, al iniciar el movimiento de la “Democracia Corinthiana”, el cual luego se reproduciría en todos los estamentos de la sociedad brasileña. Como buen hijo de Caín, Sócrates tenía su lado oscuro, ni siquiera sus bastas lecturas académicas lo salvaron del alcoholismo que lo llevaría a la tumba en 2011. Una muerte que pesa mucho, sobre todo porque él era el llamado a fiscalizar las obras a realizarse con motivo del Mundial Brasil 2014, el cual ya ha costado la vida a decenas de obreros de la construcción.

El Doctor Sócrates.

El Doctor Sócrates.

Como futbolista, el francés Eric Cantona destacó tanto por sus goles increíbles como por sus peleas dentro y fuera del campo. Hombre virulento que en una ocasión llegó a saltar la barda para lanzar una patada voladora a un aficionado rival, tras dejar las canchas se convirtió en cineasta. Influenciado por el cine social de Ken Loach, Cantona hoy dirige y produce documentales donde desnuda las inequidades del capitalismo, despertando la ira de políticos con menos lecturas y millas de las que tiene este hijo de la clase obrera que gracias su olfato goleador salió de la pobreza y obtener la formación intelectual que el Estado le negó.

Raza de Caín, sube al cielo

¡y arroja a Dios sobre la tierra!

CHARLES BAUDELARIE

No es gratuito que los miembros más insignes de esta raza maldita sean goleadores o volantes de armado, no sirven en labores defensivas: siempre viven y juegan al ataque. El humor negro y la irreverencia es otro rasgo distintivo de los cainitas, tal como lo demostró Robbie Fowler, delantero del Liverpool, quien en el clásico contra el Everton y harto de que la hinchada rival le acusara de ser cocainómano, marcó el gol de la victoria y lo festejó esnifando la raya de cal del campo rival.

El

El “polémico” festejo de los jugadores del Persépolis de Teherán.

Hijos de Caín también son los rebeldes Mohamed Nasrati y Sheis Rezai, jugadores del Persépolis de Teherán, quienes enfurecieron a los censores del Ayatollah cuando en el 2011 protagonizaron una caricia “impropia” delante de todo el estadio tras festejar un tanto de su equipo. Este guiño homoerótico fue castigado con latigazos y prisión para los dos futbolistas, de cuyo destino ya nada se sabe. En un deporte cada vez más adocentado, en el cual hasta quitarse la camiseta es castigado con tarjeta amarilla y donde los patrocinadores son más importantes que los goles, ningún hijo de Caín obtendrá un Balón de Oro ni será nombrado mejor jugador de un torneo FIFA, pero el fútbol sería tedioso sin estos ángeles caídos, de allí que se les perdona sus vidas atormentadas, pues en sus excesos y hazañas radica el romanticismo que ha convertido al fútbol en el rey de los deportes a nivel mundial.

[1]El polémico delantero italiano tiene tatuada esta frase del conquistador mongol en su cuerpo.

[2]Baudelaire dixit.

[3]Conocido como “El quinto Beatle”, entre otras perlas dijo: “Me gasté la mayor parte de mi fortuna en mujeres, alcohol y coches deportivos. El resto lo desperdicié” y Mucha gente va diciendo que me he acostado con siete Miss Mundo, pero solo han sido tres”.

[4]Creado durante la ocupación nazi de Kiev por el ciudadano alemán Josef Kordif, quien rescató de la indigencia a algunos ex jugadores del Dínamo y del Lokomotiv, a los dio trabajo y protección en su panadería, para luego conformar un equipo de fútbol.

[5]En venganza, lo acusaron–mediante pruebas fraguadas y testimonios falsos- de violación. Fue sentenciaron a 12 años, pero gracias a su buena conducta fue liberado a los 5. Falleció el 22 de julio de 1990, y todos los años Marina Lebedeva –la chica que lo acusó en 1957- lleva flores a su tumba.

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