Eskorbuto: Demasiados enemigos (CartóNPiedra, 30/11/2014)

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por Fernando Escobar Páez

Nuestros discos y maquetas son un legado que demuestra que todo está podrido y nadie afronta nada. Todos quieren asegurar el futuro donde ni siquiera hay presente y, así, la juventud se hace despreciable. Hartos de mentiras a gritos y la verdad en silencio, ¿Qué, que no tenemos razón? ¡Qué importa!

IOSU

Casi analfabetos y con bajísimas aspiraciones, así eran la mayoría de pobladores de la orilla izquierda del Nervión durante los años de franquismo y de la transición hacia la democracia, la cual en vez de oportunidades les trajo heroína y una fallida central nuclear, la de Lemóniz.

Euskadi era una de las regiones más pobres de Europa occidental, con una altísima tasa de paro laboral[1] que alentaba reivindicaciones nacionalistas que fueron capitalizadas por  Euskadi Ta Askatasuna. Pero no todos los jóvenes euskaldunak en paro querían una revolución, al menos no bajo los parámetros hipócritas de ETA y su brazo político, Herri Batasuna. Al mismo tiempo que extorsionaban a los pequeños comercios locales con el “impuesto revolucionario” y colocaban coches bombas por toda la península ibérica, esta agrupación política hacían el juego al Estado español presentándose a elecciones y acumulando cabildos, desde los cuales se mostraban más represores que los mismos tardofranquistas que dirigían –y siguen dirigiendo- el PP y el PSOE[2].

En este contexto crece Eskorbuto, una banda de rock n’ roll punk que reivindicó al individualismo sin color político alguno como única vía contra el terrorismo, sea este de la supuesta izquierda o provocado por el propio Estado. Naturales de Santurce, surgen tras una reunión de copas entre Jesús María Expósito, alias Iosu, y Juan Manuel Suárez, conocido como Juanlma. Este par de personajes solo tenían en común su aire desaliñado, la marginalidad y las ganas de formar una banda que haga punk distinto al de la hedonista, colorida y servil “movida madrileña” que dominaba el ambiente musical de los tempranos 80’s.

De escasa cultura musical, sus únicos referentes eran “Los Ju”[3], de quienes admiraban su estilo desenfrenado. Empezaron con un cantante tartamudo y con un pastelero sin dientes delanteros como baterista, quienes al poco tiempo fueron expulsados del grupo antes de siquiera dar un concierto. Iosu asumió la guitarra y el liderazgo del grupo, mientras Jualma se encargó del bajo y de ser la voz principal. El nombre se los puso Roberto Moso, de la banda Zarama, quien al ver el aspecto cadavérico de sus colegas, dijo que parecían enfermos con escorbuto, enfermedad recurrente entre piratas mal alimentados.

El debut de Eskorbuto no podía ser más esperpéntico: en un festival escolar cuyo público estaba compuesto por niños de 10 años de edad y algunas madres desocupadas. Eso no impidió que los Eskorbuto tocaran temas perniciosos y abiertamente misóginos como “Tamara”. En pago por el show recibieron una botella de Coca Cola cada uno.

Vosotros tranquilos. En cuanto lleguemos a la comisaría los soltaremos y después si os volvemos a ver, os volveremos a detener y os volveremos a llevar a la comisaría y os volveremos a soltar y así sucesivamente. Voy a ser sincero con vosotros, la gente de la calle se pone de nuestro lado al deteneros, ya que con esas pintas les dais miedo, aunque no hayas hecho nada.

MEMORIAS DE IOSU EXPÓSITO[4]

Al poco tiempo contrataron como baterista a Paco Galán, quien le aportó velocidad y cierta seriedad al grupo, pues era mayor que Iosu y Jualma, los cuales tras cada concierto se iban de parranda durante días. En contraposición, Galán regresaba a su casa cargando los equipos, la cual servía también de local de ensayo. Los problemas con la policía siempre fueron frecuentes, pese a que por ese entonces la banda todavía se adentraba en el espiral de politoxicomanía, “rock y delincuencia” del que se les acusaba prematuramente. Detener a los Eskorbuto sin ningún motivo era parte de la rutina los policías de Euskadi, quienes lo hacían para ganarse el aplauso de los vecinos. De allí viene su primer tema popular “Mucha policía, poca diversión”, el cual incluso fue usado como himno de las festividades de Bilbao.

Pero el incidente que daría un giro a la trayectoria de la banda ocurrió cuando al ser detenidos en Madrid el 2 de agosto de 1983, les fue confiscada su maqueta “Jodiéndolo todo”, la cual incluía los temas “Escupe la bandera”, “Maldito país” y “ETA”. En su horizonte se veía la aplicación de la Ley Antiterrorista y una breve estancia en el presidio, pues las Gestoras Pro Amnistía no quisieron involucrarse en la defensa de una desagradable banda punk. Dicha falta de apoyo y doble moral de quienes decían luchar por los presos políticos dio origen a la canción “A la mierda el País Vasco”, gracias a la cual empezaron a ser perseguidos por ambos bandos.

Como si fuera poco, se negaron a ser incluidos en antologías de lo que un oscuro periodista dio en llamar como “Rock Radical Vasco”, un invento para dar publicidad a los grupos de un sello discográfico que se vendía como “independiente”, ganándose la censura del diario izquierdista Egin, el cual organizó un boicot para que se les prohíba tocar en Euskadi. Los Eskorbuto, como siempre, respondieron con humor y más provocación:

Periodista: ¿Vuestras letras son políticas?

Iosu: Pues sí, son políticas pero no partidistas. No tenemos nada que ver con ningún partido, ni de derechas, ni de izquierdas, ni de nada, ¿no?.

Jualma: Yo soy fascista.

Iosu: Yo soy terrorista[5].

Su producción discográfica abarca infinidad de maquetas y  diez placas[6], algunas francamente olvidables, como son las de grabadas en los 90’s por Paco Galán tras los decesos de Iosu y Jualma, ambos consecuencia de años de adicción a la heroína.

Cabe destacar a su segundo disco, “Anti todo”, como su trabajo más logrado y coherente. Una descarga nihilista que celebra el resentimiento como una forma de vida más digna que la propuesta por los políticos, visiones macabras del sexo y algo de experimentación post punk convierten a este disco en uno de los más notables de su época.

“Los demenciales chicos acelerados” es su intento de ópera rock, el cual de no mediar la falta de presupuesto que alteró la maquetación original, se hubiera convertido en un álbum clásico. La línea narrativa de “Los demenciales” recorre la hipotética trayectoria vital de un político sin escrúpulos que manipula a las masas hasta alcanzar el poder absoluto, el cual usa para ejercer su odio hacia el pueblo. No solo el concepto del disco es polémico: la banda robó el master de la discográfica con la que habían firmado contrato para venderla a otra, por lo cual, el disco salió con dos empresas distintas. En ambas portadas se retratan a líderes nazis y aparece la leyenda “de interés público”, muletilla que usaba el gobierno español para etiquetar a los productos culturales que a su juicio merecían difusión prioritaria en los canales estatales por ajustarse a los valores de capitalismo, monarquía e iglesia.

El otro disco que merece ser mencionado es “La más macabra de las vidas”, álbum oscuro que tiene como eje a la muerte. Enganchados al caballo intravenoso, con un estado físico deplorable que les obliga a suspender conciertos y sin el poder combativo de sus anteriores trabajos, las líricas se tornan lóbregas e incluyen versos de Miguel de Cervantes y Gustavo Adolfo Bécquer. Para sorpresa de todos sus fans, en este disco incluyen teclados y sintetizadores, los cuales contribuyen a crear una atmósfera desoladora.

No hay otro grupo con un repertorio en el que se repita tanto la palabra muerte[7].

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Pese a tener demasiados enemigos y poquísimas presentaciones en vivo, Eskorbuto pronto se consolidó como una banda de culto. Gracias a su odio visceral hacia toda norma de convivencia social, actos de gamberrismo como atacar y robar a sus colegas de “La Polla Records”[8] y vanagloriarse en televisión pública de aquello, su facilidad para usar inteligentemente los mismos slogans de sus detractores y la sorprendente cota poética que en ocasiones alcanzaron sus canciones, pronto fueron más populares en América Latina que en su propio país Su única presentación fuera de España, fue en México y se saldó con casi un centenar de detenidos por actos de vandalismo, los cuales supuestamente fueron incitados por la banda.

Mientras otros artistas consiguen separar su personaje sobre los escenarios de su vida privada, los Eskorbuto no tuvieron más opción que la autodestrucción por el simple hecho de no haber creado jamás un personaje. Interpretaron la honestidad con virulencia y por ello hoy son una banda mítica, más allá de sus evidentes limitaciones intelectuales y musicales. Llevaron al extremo la frase de Iosu: “del rock no se vive, se muere poco a poco”, la cual bien podría usada como su epitafio.

Link del texto original: 

 

[1] Menor que la tasa actual, lo cual resulta irónico si tomamos en cuenta que hoy Euskadi -o “País Vasco”- es una de las regiones menos pobres de España.

[2] Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español, ambas son formaciones de derecha, aunque el PSOE maneja un discurso progre. En la actualidad, estas agrupaciones políticas se hallan a la baja debido a la crisis generalizada de España y a los múltiples escándalos de corrupción que han protagonizado.

[3] Así creían los Eskorbuto que se escribía el nombre de The Who, su banda favorita.

[4] Apuntes de un proyecto de libro sobre la banda que nunca terminó de escribir Iosu.

[5] Entrevista que aparece en el documental La más macabra de las vidas, de Kikol Grau, 2014.

[6] “Eskizofrenia” (1985), “Anti todo” (1986), “Ya no quedan más cojones, Eskorbuto a las elecciones” (1986), “Los demenciales chicos acelerados (1987), “La más macabra de las vidas” (1988), “Demasiados enemigos” (1991), “Aki No Keda Ni Dios” (1994), “Kalaña” (1996) y “Decadencia” (1996). Adicionalmente, cabe resaltar el disco a medias que grabaron con otra banda de punk euskera, R.I.P., titulado “Zona Especial Norte” (1984).

[7] CERDÁN, DIEGO, Eskorbuto: historia triste, Ediciones Marcianas, 2001, Madrid, España, pag 146.

[8] Grupo de punk de Álava, a quienes los Eskorbuto acusaron de ser títeres de Herri Batasuna. Durante un concierto en el cual compartieron cartel, Iosu les robó una guitarra, la cual fue exhibida como trofeo de guerra durante su incendiaria presentación en el programa “La bola de cristal”. Contra “La Polla”, Eskorbuto escribió la canción “Cuidado”.

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