Gerardo Deniz: antipoesía entre aminoácidos (CartóNPiedra, 04/01/2015)

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por Fernando Escobar Páez

La orgona se liga a proteínas, por enlace no peptídico,/polimeriza las clorofilas, / decolora los carotenoides, /toca el tárogató. / Structureless streams of orgone energy are attracted to each other. / They superimpose in a great cosmic embrace. The result– / a galaxy! / Lo cual previó genialmente Oken: / Ya en el curso de los astros está prefigurado el acto supremo / de la vida a animal, /la cópula. La creación misma no es otra cosa que un acto fecundante. / Desde / el origen está presente el sexo, vínculo sagrado que mantiene / a la naturaleza entera. Los que niegan el sexo no comprenden el enigma / del universo… /Abreviado, pero así me gusta.

CIENCIA[1]

 

Catalogada como excéntrica, inasible, escatológica y radical por sus detractores, la producción literaria que Juan Almela (Madrid, 1934 – México DF, 2014) escribió bajo el nombre de Gerardo Deniz, es sin lugar a dudas una de las más singulares y racionales –en el sentido clásico del término- que ha producido la lengua española.

De mentalidad devota al “demonio de la analogía” vislumbrado por Mallarmé; su formación científica en el campo de la química orgánica, combinada con un no menos riguroso estudio de la lingüística y gramática de decenas de idiomas; cierta “natural grosería de expresión” tomada de la filosofía[2]; y su continuo desprecio hacia la poesía, a la que catalogaba como una “actividad minusválida”, lo alejaron de los reflectores y cenáculos literarios, pero lo consagraron como un autor de culto, un “antipoeta” en la esquina opuesta a la de Nicanor Parra[3].

Esto le valió la etiqueta de descabellado, tanto entre críticos[4] que lo consideraban “el poeta del basurero de la cultura”, como entre sus escasos amigos dentro de la literatura, como Eduardo Lizalde, quien se interrogaba constantemente sobre “qué carajos se propondrá poéticamente ese alienado de Deniz con este montón de atrocidades y este compendio ilegible de repelentes chistes”[5].

Deniz no buscaba comunicar ni crear un vínculo con el lector y recurre tanto al lenguaje erudito como al callejero, no para torturar al lector –criatura que nada importa al poema- sino debido a su necesidad de expresar el relleno químico de sus tripas. Deniz optó por no quedarse en las metáforas y lugares comunes del romanticismo y decidió elevar a los polipéptidos y a la materia nitrogenada que compone las heces humanas y mitológicas, a la categoría de objeto poético válido:

Tanta cosa como estudian, y nadie se interroga

Por la mierda de los seres mitológicos.

¿Era ancha plasta la del Minotauro?

¿boñigo ovoide la de la Quimera?…

 

…los excrementos de cada uno de aquellos

Entes abonaron parcelas del escribir clásico,

géneros nuevos brotaron en suelos feraces

diferencialmente, y así tuvimos tragedia y comedia,

épica y lírica, historia, elocuencia,

más la filosofía, cosecha inexhaurible. 

FECAL (fragmentos)[6]

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Esta constante desacralización de los mitos fundacionales de la cultura occidental, su reticencia a abordar los “grandes temas” de la poesía –Eros y Thanatos-, una grafía científica que llevó los caligramas a un nivel a veces pornográfico son constantes en su obra, más no las únicas claves. Su primera acercamiento hacia la poesía fue gracias a Octavio Paz, quien luego se constituiría en su valedor y amigo. Los primeros poemas de Deniz tienen cierta cercanía con la obra de Paz, así como con la de T.S. Eliot, Alí Chumacero, Saint-John Perse, Góngora, Quevedo, Dante, pero poco más. Pese a –o como consecuencia de-  su erudición, Deniz siempre manifestó desconfianza hacia el lenguaje poético, pues este no demuestra nada y Juan Almela era un hombre de ciencia.

De allí la necesidad que tuvo de crear el seudónimo Gerardo Deniz, gracias al cual pudo mantener su privacidad y desarrollar innovadoras investigaciones en el campo de la especulación biogenética que lo llevaron a deducir las fórmulas de la picrotoxinina y de la muscopiridina entre otras sustancias orgánicas.

En su poesía “el Ser”, la “esencia” y demás temas trascendentales solo tienen importancia cuando se denuncia su falacia e inutilidad; mientras que el erotismo separado de toda cursilería para ser concentrado sus detritos y olores es componente fundamental de la experiencia humana:

 los amores

con su grotesca lógica gris de límite impreciso como 

cualquier viejo reino oriental, 

como la del Espíritu cretino escandalizando en el piso

de arriba:

cuántas faldas en los tendederos de la Historia mientras

ardían las hojas muertas,

cuánto Ser secándose sobre las azoteas altas.

ANTISTROFA (fragmento)[7]

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La mayor frustración de Almela fue la falta en México de un laboratorio adecuado para desarrollar su carrera como científico, la cual debido a las limitaciones financieras nunca pudo despegar del todo. En contraparte, para paliar en algo las limitaciones de su medio, estudio decenas de idiomas y gracias a ello se mantenía al tanto de los avances científicos alemanes, chinos, daneses y hasta inuit.

La naturaleza juega un rol preponderante, sobre todo el mar, lo cual es lógico dada la condición de exiliados por la dictadura franquista de su familia. También La música fue otro de sus alimentos, obras de Ravel, Debussy, Menotti y otros aparecen ya sea como subtítulos, estructura  o paisajes musicales. La sensorialidad de la poética de Deniz es rica en referencias y estampas auditivas.

El pasado 20 de diciembre falleció a los 80 años el científico y lingüista jubilado Juan Almela, la gran mayoría transcurridos en la Ciudad de México, a la que llegó en 1942 y de la que –según sus cálculos- solo se alejó un total de 40 días, pues la falta de recursos económicos y el cuidado de sus decenas de gatos no le permitieron viajar tanto como hubiera querido. “Muero, me cremas y me pones encima de tu chimenea”, dijo a sus hijas, quienes respetaron su voluntad.

El mismo día, el poeta, traductor y narrador Gerardo Deniz, también dejaba su existencia física y más de una veintena de libros en “Este redondo caldo de mamíferos enfriándose poco a poco antes del alba”[8]. Pocos literatos asistieron a su entierro, pero de seguro correrán a comprar las ediciones conmemorativas que prepara la burocracia cultural mexicana; pues como el mismo Deniz decía: “la poesía es un mercado de sustancias pegajosas”[9].

Link del texto original (la editora le incluyó unos poemas tucos de Deniz):

[1] DENIZ, Gerardo, Cuatronarices, Ediciones Sin Nombre, México D.F., 2005, tomado de La poesía es materia orgánica, entrevista a Deniz por Xitlalit Rodríguez Mendoza, VICE MEX “Ciencia extraña”, octubre 2012.

[2] Deniz afirmaba que el lenguaje procaz e irreverente es lo único bueno –o casi- que sacó de sus lecturas de Russell, Wittgenstein, Popper y otros filósofos.

[3] Poeta chileno que acuño el término.

[4] GAMBARTE, Eduardo Mateo, Gerardo Deniz: poeta del exilio español en México, 1997; tomado de FERNÁNDEZ LÓPEZ, Jorge, Los flujos de la tradición clásica en la poesía de Gerardo Deniz, Universidad de La Rioja, texto web sin fecha.

[5] Gerardo Deniz: Todo se vale a pequeña escala, entrevista a Deniz por Fernando García Ramíres, Letras Libres, septiembre 2004.

[6] DENIZ, Gerardo, Op. Cit, Margen de Poesía, México D.F., 1992, pags 423 – 424.

[7] DENIZ; Gerardo, Adrede, Las Dos orillas, México D.F., 1970.

[8] Fragmento del poema NOCTURNAL, Adrede, ibídem.

[9] ANTISTROFA, ibídem.

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