Breve cartografía de la ciencia ficción clásica: Isaac Asimov (CartóNPiedra, 27/12/2015)

por Fernando Escobar Páez


isaac_asimov_man_among_robots_by_roberlan-d8cp5ag

Sólo con el advenimiento de la Revolución Industrial el ritmo del cambio se tornó lo suficientemente rápido para resultar visible en el curso de la existencia del hombre. La gente repentinamente tomó conciencia de que no sólo estaban cambiando las cosas, sino de que seguirían cambiando tras su muerte. Allí cobró forma la ciencia ficción, por contraposición con la fantasía y con los libros de aventuras; la gente sabía que iba a morir antes de poder ver los cambios que se darían en el siglo siguiente, y entonces les pareció interesante y divertido imaginar cómo iban a ser esos cambios[1].

Recorrer la inconmensurable y variopinta producción literaria de Isaac Asimov (1920 – 1992) resulta un trabajo ciclópeo e implica contextualizar su figura dentro de la denominada Edad de Oro de la ciencia ficción. Con aproximadamente 500 títulos a su haber, este científico y escritor de origen ruso judío pero nacionalidad estadounidense vislumbró muchos de los adelantos tecnológicos que hoy nos resultan cotidianos.

Asimov es un referente tanto para la academia como dentro de la cultura popular, pero su narrativa ha sido denostada desde añejos cenáculos literarios que han expresado una profunda animadversión hacia la ciencia ficción, tachando injustamente a esta de ser género “menor” propio de lectores jóvenes y poco exigentes. Este prejuicio estaba tan arraigado que hasta Ray Bradbury, uno de los autores emblemáticos del género, se negaba a que sus libros sean incluidos en colecciones de ciencia ficción, puesto que consideraba que aquello atentaba contra su prestigio –y ganancias- como escritor.

El consenso ubica a “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley como el primer libro de ciencia ficción propiamente dicho, y tal vez este origen femenino y juvenil sirvió como pretexto para que anquilosados críticos renieguen del género, pese a que desde sus albores la ciencia ficción fue practicado por autores rimbombantes como Jules Verne, H.G. Wells, Guy de Maupassant, E.T.A. Hoffman, Edgar Allan Poe, Herman Melville, entre otros.

Contrario a lo que se podría pensar, el primer boom de la ciencia ficción no ocurrió en Estados Unidos, sino en la Rusia zarista, donde destacaron Alexei Tolstoi, Alexander Beljaev e Illia Eremburg. Esta sólida producción fue coartada con el ascenso del régimen soviético, que consideraba como sedicioso a todo contenido no realista. Una de las obras perseguidas fue la fantástica novela corta “Los huevos fatales” de Mijaíl Bulgákov, la cual ciertamente incluía alegorías poco favorecedoras hacia la visión tecnócrata impuesta desde el Kremlin.

Un segundo hito se traza –ya en Norteamérica- cuando en 1926 Hugo Gernsback crea la revista “Amazing Stories”, acuñando el término ciencia ficción. Pero las prácticas laborales poco éticas de Gernsback y la gran depresión de los años 30’s ahuyentaron a escritores y lectores.

El gran despegue de la ciencia ficción vino de la mano de un joven ingeniero, John W. Campbell, quien empezó a obligar a que sus alumnos escriban relatos de ciencia ficción bajo un nuevo paradigma, donde la lógica y el lenguaje científico reemplazaron a la aventura y al sensacionalismo.

En 1937 Campbell da vida a la revista “Astounding Science Fiction”, siendo Asimov uno de sus principales colaboradores. Otros autores a tener en cuenta son Robert A. Heinlein, Clifford Simak, Frederic Brown, A.E. Van Vogt, Lester del Rey, Theodore Sturgeon, Fritz Leiber, Frederik Pohl, y el perverso L. Ron Hubbard. Ajenos al círculo de Campbell –pero no por ello menos importantes para la consolidación del género- fueron Ursula Le Guin, Philip K. Dick, y los británicos Arthur C. Clarke y Aldous Huxley.

d1bee3761fe328170c3283c39878725a

 

En la literatura seria, la ficción donde el escritor siente que está logrando algo, además de meramente entretener a los lectores, el escritor refleja a la especie humana como un espejo, haciendo que entendamos mejor a la gente porque hemos leído tal novela o tal cuento, y tal vez posibilitando que usted se entienda mejor a sí mismo. Esto es algo importante. Ahora bien, la ciencia ficción emplea un método diferente. Crea una sociedad artificial, que de hecho no existe, que podría existir en un futuro o no. Y entonces retrata los hechos contra el trasfondo de esa sociedad con la esperanza de que usted pueda verse a sí mismo en relación con la sociedad actual[2].

El punto de quiebre para el desarrollo de la ciencia ficción fue la bomba atómica, cuyo funcionamiento fue descrito años antes con pasmosa precisión por otro de los protegidos de Campbell, el escritor Cleve Cartmill. Esta atrocidad contribuyó para que la ciencia ficción sea visto como un género respetable –y peligroso[3]– por el grueso de la población estadounidense, la cual se agolpó hacia los quioscos en busca de revistas y libros de ciencia ficción que pudieran prevenirlos de lo que el escritor Kingsley Amis denominó “nuevos mapas del infierno”, donde existencias miserables se desarrollan en mundos post apocalípticos y sin lugar para  romanticismo alguno.

Si bien esa era la tónica dominante en los relatos de ciencia ficción de la Guerra Fría, Isaac Asimov se desprendió de esa corriente fatalista y desarrolló una voz propia e inconfundible, donde la lógica, rigor científico, y dosis de humor negro e intriga configuraron su estilo. Asimov siempre fue renuente a usar razas alienígenas no humanas, sus personajes principales fueron robots trágicos y antihéroes espaciales de una estirpe post humana que apenas recuerda sus orígenes terrestres.

Rasgo característico de la narrativa de Asimov es que el climax de sus obras no se da en escenas de acción, sino en medio de sesudos debates. Sus narraciones son menos tremendistas que las de sus contemporáneos, pero la aparente confianza de Asimov hacia las posibilidades del progreso científico en realidad esconden un discurso profundamente humanista que reflexiona sobre el futuro de la humanidad. Los peligros del poder omnímodo, de la tecnocracia y de la sobrepoblación, a la cual Asimov consideró como la mayor amenaza para nuestra especie, son temas recurrentes en su narrativa, la cual es construida con un lenguaje carente de aspavientos poéticos.

descarga

La obra magna de Asimov es el “Ciclo de Trantor”, popularmente conocido como “Fundación”, compuesto por cinco volúmenes y dos precuelas. En el contexto de un corrupto imperio galáctico creado por la humanidad, Asimov da forma a la psicohistoria, ciencia que desde la matemática pura analiza los hechos históricos y gracias a la cual se prevé la caída del imperio, con la consecuente extinción de la raza humana. El personaje principal, Hari Seldon, desarrolla un complejo plan para disminuir los efectos de la barbarie y crea dos colonias espaciales nuevas en extremos distantes de la galaxia, con el fin de que estas conserven el saber tecnológico de Trantor. Pero varios hechos que no figuraban en las ecuaciones de Seldon, como la ambición y el miedo humanos desembocan en la aparición de “El Mulo”, maligno mutante con poderes mentales, ponen en peligro al plan de Seldon. La humanidad nuevamente en peligro solo encontrará la redención cuando acuda en búsqueda de sus ignotos orígenes terrestres y adopte una forma elevada de consciencia colectiva que incluya no solo a toda la humanidad, sino también al ecosistema galáctico en el que esta se desarrolla, pues nuevos peligros no humanos se avecinan desde galaxias lejanas.

De entre los incontables libros sobre robots de Asimov, destaca la obra que podría considerarse la tercera precuela de las fundaciones: “Robots e Imperio”. Escrita casi 35 años después que la saga original, esta novela enlaza magistralmente las tres series clásicas de Asimov[4] mediante la postulación la Ley Cero de la Robótica, diseñada por R. Daneel Olivaw, desencadenando los hechos que darán lugar a la colonización de la galaxia y a las fundaciones. El robot Daneel sienta las bases de la psicohistoria y de esta forma moldea el futuro de la humanidad y al actuar desde las sombras se convierte en su salvador.

  1. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley. 

LEY CEROUn robot no hará daño a la Humanidad o, por inacción, permitir que la Humanidad sufra daño.

isaac_asimov_robot_city_covers_2_by_jboogiefever-d508cl8

La formación científica de Asimov, doctor en bioquímica, pero por sobre todo autodidacta voraz, no solo le permitió dotar a sus relatos de coherencia y de lenguaje científico, sino también dedicarse a la divulgación científica. En este punto su actividad frenética fue superior –pero menos mediática- que la del gran Carl Sagan. Sin lugar a dudas el look hebraico y las pintorescas patillas de Asimov, así como su pavor a los viajes aéreos –terrible paradoja en el creador de las aventuras espaciales más memorables del siglo XX- conspiraron para que su presencia en los mass media sea relativamente escasa, siendo su plataforma favorita el libro impreso.

La jornada diaria de Asimov consistía en dieciséis horas de escritura sobre los más variados temas: historia universal, astronomía, física, divulgación científica, filosofía y religión. En este último apartado destaca su monumental “Guía Asimov para la Biblia”, donde analiza las fuentes historiográficas y el contexto político del libro sagrado del cristianismo, desmitificando cada uno de sus pasajes.

Si insistimos en que la Biblia es cierta en su literalidad, entonces tenemos que abandonar total y completamente el método científico. No hay modo en que podamos al mismo tiempo tratar de descubrir la verdad mediante la observación y la razón, y aceptar la Biblia como verdadera[5].

Isaac_Asimov_8199

Este tipo de declaraciones lapidarias y su oposición a la guerra de Vietnam y al demencial proyecto de “La Guerra de las Galaxias” impulsado por Ronald Reagan, le granjearon a Asimov la enemistad de los sectores más reaccionarios de la sociedad norteamericana, siendo blanco de la furia de los creacionistas, movimiento religioso fundamentalista al que Asimov dedicó varios textos.

Asimov fallece en 1992, siendo una de las primeras víctimas célebres del VIH, infección que contrajo durante una transfusión de sangre previa a una operación cardiaca.

Su legado más reconocido son las “leyes de la robótica”, las mismas que sirvieron de base para que el Consejo de Investigación de Ingeniería y Ciencias Físicas británico estableciera los principios éticos a los que deben ceñirse creadores y usuarios de robots. Una vez muerto Asimov alcanzó el estatus de ícono cuasi pop, siendo citado en diversas series televisivas, como “The Big Bang Theory”, “The Simpsons” y “Star Treak”.

Las predicciones de Asimov (internet, autos autónomos, desarrollo de microchips capaces de controlar a los robots, paneles electroluminiscentes, dispositivos inalámbricos, expediciones no tripuladas a Marte) no solo se han cumplido: nos abren la puerta hacia una nueva revolución tecnológica, gracias a la cual Asimov esperaba que los humanos nos veamos libres de trabajos desgastantes y poco estimulantes, los cuales bien pueden ser realizados por robots, dejando ese tiempo libre para que la raza humana cultive la creatividad. No en vano Asimov renunció a su trabajo científico y a la docencia, prefiriendo el suave hedonismo de escribir.

issac-asimov-predictions

[1] Entrevista a Isaac Asimov por Bill Moyers, programa “World of Ideas”,1984.

[2] “World of Ideas”, ibídem.

[3] Muchos de los autores y editores de ciencia ficción fueron incluidos dentro de la lista negra del Comité de Actividades Antiamericanas y perseguidos por el infame Senador McCarthy.

[4] Agrupadas en tres grupos. A la ya mencionada serie de las fundaciones, la serie de los robots y la serie imperial.

[5] Entrevista a Isaac Asimov por Paul Kurtz, “Free Inquiry”, 1982.

 

Link del texto original:

2 Respuestas a “Breve cartografía de la ciencia ficción clásica: Isaac Asimov (CartóNPiedra, 27/12/2015)

  1. Pingback: BREVE CARTOGRAFÍA DE LA CIENCIA FICCIÓN CLÁSICA: ISAAC ASIMOV | La Línea Cultural·

  2. Pingback: BREVE CARTOGRAFÍA DE LA CIENCIA FICCIÓN CLÁSICA: ISAAC ASIMOV – dMT3R Magazine·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s