‘El Chato’ Castillo: un alcalde para la historia de los hombres infames (La Barra Espaciadora, 13/06/2016)

La censurable postura del alcalde de Loja, José Bolívar ‘El Chato’ Castillo, no solamente es lamentable y desubicada. También nos da la señal de que este es el momento para exigir una reacción a escala nacional en pos de construir una verdadera política de tenencia de mascotas que, de una vez por todas, aniquile cualquier intento medieval de tratar a la vida desde el rasero de la discriminación y la ignorancia.

 

Por Daniela Alcívar Bellolio y Fernando Escobar Páez

Auschwitz empieza dondequiera que alguien mira un matadero y piensa: son solo animales.

Theodor W. Adorno

 

Según José Bolívar ‘El Chato’ Castillo Vivanco, alcalde eterno de Loja, el desarrollo de una ciudad se construye sobre la base de asesinatos selectivos y falta de empatía. Desde su cortedad de miras, quienes estamos en contra del maltrato animal somos noveleros y/o oportunistas.

La posibilidad de que sus declaraciones, reñidas con el Reglamento de Tenencia de perros emitido por el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca, con el Código Orgánico Integral Penal, con la Constitución vigente y con toda noción ética y de humanidad, sean motivo de escarnio público –e incluso causal de remoción del cargo que ocupa, pues constituyen apología de diversos delitos– no pasa por la atolondrada sesera de este pintoresco político de carrera, quien conjuga un costoso amor hacia la fauna exótica africana –a la cual no duda en atormentar y encerrar para supuestamente atraer al turismo ecológico–, con un odio visceral hacia los perros runas y palomas de su comunidad.

El entuerto se suscitó el pasado viernes 10 de junio, durante una entrevista que concedió Castillo al canal de televisión municipal, donde la oportuna llamada de un “ciudadano” –cuya voz denotaba haber sido convenientemente adoctrinado para hacer la pregunta que el alcalde lojano quería oír– que se quejaba de los perros callejeros de su barrio, fue la plataforma para que Castillo expusiera su más reciente propuesta, la cual solo se puede explicar como un delirio psicopático digno del sanguinario doctor Josef Mengele y sus planes de convertir a los judíos en jabón durante el Holocausto.

No pretendemos acusar al alcalde Castillo de tener filiación nazi, pero es inevitable que su afán por “reciclar” vidas a las que considera inferiores –los perros callejeros en su caso– recuerde peligrosamente el sistema de pensamiento que elige arbitrariamente qué vidas deben ser resguardadas y qué vidas pueden ser utilizadas como simple materia orgánica apta para el “reciclaje”. La indistinción entre un desecho vegetal y animales conscientes, pacíficos e inteligentes como los perros que Castillo pretende convertir en abono es la base de los usos más macabros del biopoder.

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Viñeta publicada en Diario La Hora.

Transcribimos textualmente las desopilantes palabras de Castillo, quien gracias a su total falta de sensibilidad se ha ganado el repudio masivo de la sociedad ecuatoriana:

“Yo no puedo hacer una ciudadela de perros, los tenemos que desaparecer, ¡tenemos que hacer desaparecer a esos animalitos! Habrá que buscar la forma más racional de hacerlos desaparecer. Si esa carne puede ser aprovechada para algo, en buena hora, si no, tendrá que servir para producir abono. Así es la vida misma, es reciclaje: todo lo que no se recicla contamina”.

Lo dijo suelto de huesos y con una sangre fría que espeluzna, tal como se puede constatar en el video que aquí reproducimos y que fue originalmente difundido por las propias redes sociales del cabildo lojano.

Resulta difícil entender la necesidad que siente Castillo de matar animales callejeros en honor al Dios Desarrollo, raigambre del tan criticado modelo neoliberal y también del extractivismo desaforado tan en boga entre los gobiernos supuestamente progresistas de Latinoamérica.

Dentro de la construcción del discurso político, el concepto de desarrollo es utilizado como muletilla para justificar la toma de decisiones arbitrarias. El desarrollo suele ser presentado como panacea durante las alocuciones públicas de variopintos politicastros de protervos intereses e imberbe formación teórica, siendo aparentemente esto último el caso de Castillo, quien pese a ostentar un pomposo título de Sociología emitido durante la Guerra Fría por la Universidad Libre de Berlín, parece no haber topado un libro de teoría política o siquiera un periódico desde sus lejanos años como estudiante, pues demuestra ignorancia supina en materia de estudios postcoloniales e insensibilidad ante la historia negra del desarrollo en nuestro continente.

Si el alcalde Castillo fuera un hombre de lecturas, aunque sea de carácter coyuntural, se habría enterado de que asesinar indiscriminadamente a perros está siendo mal visto hasta en China, donde el infame Festival de Comida de Carne de Perro de Yulin ha perdido asistentes y patrocinadores, pues la tendencia global es considerar el consumo deliberado de carne canina como un acto bárbaro y poco saludable… aunque, dados los planes para ganar dinero “reciclando” toda forma de vida, mejor que “El Chato” ni se entere de la existencia de eventos aberrantes como el mencionado festival, no vaya a ser que el amor al dinero chino que caracteriza a sus aliados políticos le motive a extender sus planes de lucrativa matanza hacia los perros domésticos.

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Al adoptar un perrito das la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida a dos: al que se va contigo y al rescatado que llegará a ocupar su lugar en los centros de adopción.

Ante la reacción negativa desatada por sus declaraciones, el burgomaestre lojano amenaza con esgrimir la antojadiza Ley de Comunicación, herramienta punitiva que en manos de funcionarios iracundos como él conduce a castigos desproporcionados para todo aquel que no aplauda cual pinnípedo marino a su accionar como funcionario público.

Afirma tener registrados a más de 1 200 usuarios de redes sociales, quienes lo han “calumniado”, y lanza dardos contra activistas y organizaciones protectoras de animales, a las cuales acusa de “hipocresía” y de no proponer alternativas para solucionar la problemática, desconociendo el trabajo de rescatistas, quienes –pese a la carencia de recursos, al desinterés y hasta acoso de parte de las autoridades– voluntariamente hacen el trabajo que Castillo no ha querido hacer a lo largo de sus cuatro periodos como alcalde de Loja.

En Ecuador existen organizaciones protectoras de animales que llevan décadas trabajando el tema, como PAE, quienes buscaron impulsar la Ley Orgánica de Bienestar Animal, LOBA, la cual fue mutilada y subordinada al Código Orgánico Ambiental, con lo cual se alteró ostensiblemente el espíritu del proyecto, dejando groseros vacíos legales –por ejemplo, no se establece sanciones para la zoofilia– y no se consiguió casi ningún beneficio real para los animales.

En respuesta a la supuesta falta de propuestas de la que acusa el alcalde Castillo a la sociedad civil (desconociendo que el problema de la fauna urbana es un asunto público y por tanto de exclusiva responsabilidad de las autoridades), no está de más recordar que PAE viene proponiendo y ejecutando a pulso y desde hace más de diez años cuatro ejes de acción, especificados por su presidenta, Lorena Bellolio:

1.Educación en tenencia – convivencia armónica y responsable con animales de compañía.

2.Ordenanzas técnicamente elaboradas.

3.Estabilizar las poblaciones caninas y felinas mediante la esterilización.

4.Veda reproductiva de perros y gatos.

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Esterilizar a tu mascota es lo mejor que puedes hacer por ella.

Estos lineamientos, aunados con la difusión de la cultura de la adopción responsable y el seguimiento, se ejercen en otros países, donde el maltrato animal sí es sancionado drásticamente. En cuanto a legislación en pro de los animales, actualmente la delantera la llevan los Países Bajos, donde el problema de los animales callejeros ha sido solucionado definitivamente sin recurrir a la matanza, sino precisamente con el criterio técnico y ético de la esterilización, la adopción y la educación. Otro caso ejemplar es el de Italia, donde el Estado incentiva la adopción responsable con descuentos fiscales por tres años para los adoptantes.

Propuestas siempre ha habido, por lo tanto, cabe preguntarle a Castillo qué ha hecho él durante los 17 años que ha ocupado la alcaldía lojana, y por qué durante sus dos periodos como legislador nunca presentó el tema del manejo de la fauna urbana en el pleno del Congreso / Asamblea; preguntarle por qué el problema de los perros callejeros se ha agudizado durante su gestión y por qué ahora, cuando el tema le llega al cuello, su respuesta es la matanza indiscriminada de animales (método no solo inaceptable desde el punto de vista ético sino además ineficiente e inútil desde el punto de vista técnico).

Declaraciones como las efectuadas por el alcalde Castillo ameritan no solo el repudio total de la sociedad civil, sino también el del gobierno central. De no existir un pronunciamiento de censura contundente, el Estado ecuatoriano se convertiría en cómplice del sádico plan de Castillo, ya que el exterminio canino en Loja sería financiado con fondos públicos.

El mismo gobierno que usa como eslogan de campaña turística la frase Ecuador ama la vida, y que se vanagloria de ser el primer país en haber incluido “los derechos de la naturaleza” en su Carta Magna, para luego hacerse de la vista gorda cuando el presidente de la Comuna de Montañita organizó una matanza de perros callejeros para “limpiar la imagen” de la ciudad, previo al Mundial de Surf del 2013; este mismo gobierno que dio muestras de insensibilidad e ignorancia en cuanto al manejo de fauna urbana, cuando durante la sabatina 416 el propio presidente Rafael Correa pidió la aniquilación de los perros ferales del botadero de basura de Porlón, en las afueras de Riobamba, este mismo gobierno hoy tiene la oportunidad histórica de condenar las declaraciones de Castillo para reivindicarse parcialmente y dar un giro radical a su nefasta política de protección animal, asumiendo sus responsabilidades en pro de la ética y acorde con el discurso ambientalista que maneja pero que brilla por su ausencia en la práctica.

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Viñeta de VILMA VARGAS.

A pesar de todo, hay algo positivo en todo esto: las infames declaraciones de Castillo, propias de un ser sin capacidad para la empatía y con una mentalidad que no tiene cabida en la sociedad actual, han levantado una ola de indignación que dice mucho sobre nosotros. Ese clamor asqueado de tanta indolencia, de tanta discriminación e injusticia, todas esas voces que son las de personas que entendemos que cada vida cuenta, que cada individuo con capacidad para sentir alegría y sufrimiento tiene derecho a ver satisfecho su interés primario, el de seguir viviendo, toda esa ciudadanía que se ha levantado para defender a los que no pueden defenderse del siniestro personaje que pretende “desaparecerlos” (desaparecer… palabra y acción predilectas de dictadores y oscuros funcionarios del terror), todos estos gritos de protesta nos dicen, pues, que algo está cambiando. Señor Castillo, no solo no permitiremos que asesine a nuestros amigos y compañeros en el mundo, los perros, sino que nos encargaremos de que sea Usted recordado en la historia de la infamia. No habrá olvido ni perdón. No habrá reconciliación: es usted un representante de lo que muy pronto, en favor de la vida y de la dignidad, dejará de existir.

Link del texto original:

‘El Chato’ Castillo: un alcalde para la historia de los hombres infames

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